En la tradición gnóstica, el concepto de “Salvador” se aleja de las concepciones tradicionales del cristianismo ortodoxo, donde el Salvador es generalmente identificado como Jesús. Los gnósticos Valentinianos, Basilidianos, Esenios y en general El Gnosticismo Primitivo tienen una visión única sobre la figura del Salvador, entendida no solo como un ser divino, sino como un ser que encarnó al LOGOS, portador de un conocimiento esotérico capaz de liberar con su mensaje a la esencia humana de la ignorancia y la materialidad que la aprisiona.
El Salvador Salvandus en la Gnosis
En las enseñanzas gnósticas, el Salvador no es un ser histórico en el sentido en que se entiende en las religiones monoteístas tradicionales, sino una manifestación de una realidad divina superior que busca liberar el alma humana. Para los gnósticos, el universo está dividido en diferentes esferas o dimensiones, y la realidad material es vista como una creación imperfecta que condiciona a la chispa divina al continuo retorno y descenso a los mundos de Yaldabaoth a purificarse.
En las escrituras gnósticas, como el Evangelio de Tomás, el Salvador es presentado no tanto como un sacrificio redentor, sino como un maestro que revela la verdad oculta. En este sentido, los evangelios gnósticos subrayan que el conocimiento práctico revelado por el Salvador (JESHUA) es lo que permite a las almas alcanzar la luz y escapar de las ataduras de la ignorancia y la materia. La figura del Salvador es, por lo tanto, esencialmente la de un iluminador, un guía hacia la verdad oculta de la existencia, pero es el pneuma el que debe presentar su revolución espiritual.
Sin la Gracia divina, sin el auxilio extraordinario del Hálito sagrado, la Auto-Gnosis, la autorrealización íntima del Ser, resultaría algo más que imposible.
Auto salvarse es lo indicado y esto exige plena identificación del que salva y de lo que es salvado.
Lo Divino, que habita en el fondo del alma, la auténtica y legítima facultad cognoscente, aniquila al Ego y absorbe en su PARUSÍA a la Esencia y, en total iluminación, la salva. Este es el tema del Salvator Salvandus.
El gnóstico que ha sido salvado de las aguas, ha cerrado el ciclo de las amarguras infinitas, ha franqueado el límite que separa al ámbito inefable del Pleroma de las regiones inefables del universo, se ha escapado valientemente del Imperio del Demiurgo porque ha reducido al Ego a polvareda cósmica
Samael Au Weor – Antropología Gnóstica
Está claro que El Salvador en el gnosticismo es visto como un Hálito Sagrado que desciende desde los reinos superiores (el Pleroma, el “plenitud” o “reino de la luz”) para guiar al alma humana atrapada en el mundo material hacia la redención. Este Salvador se puede encarnar en diversas formas físicas para realizar una acción masiva liberadora de las masas, y se le asocia principalmente con la figura de Cristo, por eso la similitud en las historias de los Avatares de la humanidad: todos nacen de una virgen, realizan milagros, resucitan, etc… Sin embargo, para los gnósticos, Cristo no es simplemente un hombre que muere en la cruz, sino una figura cósmica y trascendental, que encarna la sabiduría divina o la gnosis.
Cada uno de nosotros lleva dentro el átomo NOUS que nos conecta invisiblemente al Logos-Cristo y por eso es posible la emancipación de la esencia desde su prisión material, pues el Cristo Particular trasciende la materia.
La materia prima para la auto salvación reside en las glándulas endócrinas sexuales, esas son las aguas de donde Moisés es salvado, el semen contiene el gran secreto que perfectamente entendido y descifrado nos puede Salvar. Lease lo relativo a la Transmutación Sexual aquí.
La Salvación en la Gnosis
La “salvación” no se alcanza mediante la fe ciega o por los rituales, sino a través de la adquisición de conocimiento directo que permite al individuo reconocer su verdadera naturaleza divina y crear objetivamente los vehículos necesarios para vivir y moverse en los mundos paralelos que esconden parte de nuestras vidas, pues ya sabemos que durante el sueño del cuerpo físico el alma sigue activa en las dimensiones sutiles.
El proceso de salvación es profundamente introspectivo y práctico. Tomando en cuenta que la humanidad está atrapada en un ciclo de reencarnaciones y sufrimiento debido a la ignorancia sobre su propia naturaleza espiritual, y debido también a la existencia de la pluralidad egoica, se hace urgente trabajar con los tres factores de la Revolución Integral, y así dinamizar la conciencia.
El Salvador, por lo tanto, no salva a la humanidad de una manera externa (como el perdón de los pecados o la redención de la carne), sino que la salva guiándola hacia un despertar interior, revelando la verdadera naturaleza del ser y del cosmos. Los guías espirituales son revolucionarios, sus enseñanzas van contra el yo psicológico, contra el pecado y por medio de fuerza interna motivan a cada criatura que escucha su palabra a la revolución triple.
Gnosis y Daath: Conocimiento Tántrico
A diferencia de las doctrinas cristianas tradicionales, que a menudo subrayan la fe en Jesús como el medio para alcanzar la salvación, el gnosticismo pone énfasis en el conocimiento directo y personal de la divinidad. Para los gnósticos, el conocimiento tántrico (daath) es el camino para alcanzar la salvación. Este conocimiento no se refiere solo a la comprensión intelectual, sino a un conocimiento práctico de la sexualidad entre hombre y mujer, que permite al individuo experimentar una conexión directa con el divino ELOHIM y comprender su origen espiritual.

Los Kabalistas Hebreos nos hablan del Misterioso Daath que aparece en el Árbol de la Vida, al cual nunca se le asigna ni nombre Divino ni Hueste Angélica de ninguna especie y que tampoco tiene signo mundano, planeta o elemento.
DAATH, el Sephirote del Misterio Hebreo se produce por la conjunción esotérica de SHIVA-SHAKTI, OSIRIS-ISIS, que están perpetuamente unidos en Jesod, el Fundamento (el Noveno Sephirote, la Novena Esfera, el Sexo), pero ocultos por el Misterio de Daath que tiene el Conocimiento Tántrico, el cual se procesa con el Sahaja Maithuna o Magia Sexual, que debidamente utilizado permite la AUTO-REALIZACIÓN INTIMA DEL SER.
Samael Aun Weor – Tarot y Kábala
Diferencias con el Cristianismo Ortodoxo
En el cristianismo ortodoxo, Jesús es considerado como el Salvador que muere por los pecados de la humanidad y que, con su sacrificio, redime a la humanidad entera y abre el camino hacia la vida eterna. En contraste, para los gnósticos, el acto de sacrificio de Jesucristo en la cruz representa el punto clave de la Alquimia, no es activo salvador su mensaje si no transmutamos la semilla, pues si el grano no muere la planta no nace.
En lugar de redimir a la humanidad mediante su muerte, el Salvador gnóstico o Avatara es quien proporciona el conocimiento exacto que puede liberar a las almas del mundo material. El énfasis no está en la creencia ni en el perdón de los pecados a través de la fe, sino en el despertar espiritual aquí y ahora.
Además, los gnósticos a menudo veían las escrituras cristianas convencionales como incompletas o corrompidas y en la actualidad esto es real. En su lugar, valoraban textos como el Pistis Sophia y los Evangelios Gnósticos, entre los que se encuentran el Evangelio de Felipe, el Evangelio de la Verdad y, especialmente, el Evangelio de Tomás. Estos textos contienen enseñanzas que ofrecen una visión más esotérica y simbólica de la vida de Jesús, presentándolo no solo como un ser humano, sino como un vehículo para la revelación divina y la sabiduría oculta.
El Salvador y el Pleroma
En el pensamiento gnóstico, el Pleroma es la “plenitud” divina, el reino de la luz y la perfección, desde donde proviene todo lo que existe. El Salvador gnóstico es considerado un rayo del Logos-Cristo proveniente de este reino y tiene la misión de restaurar el conocimiento de la divinidad en el alma humana que está atrapada en el mundo físico y material. A través del Salvador Salvandus particular, los gnósticos sabemos que las almas pueden ser liberadas del ciclo de vidas y muertes y trascendidas de vuelta al Pleroma, donde serán unidas nuevamente a la divinidad.
A toda alma se le otorgan tres mil ciclos de 108 existencias. Tiempo hay mucho pero el tiempo se acaba…
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